El peor enemigo de un Criminólogo (a) es otro Criminólogo (a)

Saludos lectores

En esta oportunidad quiero compartir una reflexión personal sobre quizás, una de las razones por las que a pesar de los años, nuestro gremio aun no logra consolidarse como una fuerza importante en nuestra sociedad y en el abordaje de la criminalidad y su prevención.

Hubo un tiempo en el que pensaba que el abordaje popular de la televisión, la literatura o el cine, habían influido en esto, pero conforme avanzan los años, ya con un poco más de experiencia en el campo, he comprendido que somos nosotros nuestro principal enemigo.

A lo mejor esto también ocurre en otros gremios, pero puedo hablar sólo de lo que he vivido y visto con propios ojos en el mío. Y es que, es común toparse con actitudes egoístas, egos inflados y superioridad moral, que han contribuido al estancamiento profesional.

Quizás el estigma de confundirnos con criminalistas, hizo a algunos tener la necesidad de segregarnos, de poner a los criminólogos de un lado, a los criminalistas en otro, lo mismo que a los investigadores criminales o cientistas policiales para «diferenciarnos», como si a la delincuencia le importara esto.

Si hay algo rico en la Criminología, es su capacidad para abordar de manera interdisciplinaria el fenómeno criminal, de nutrirse de otras ciencias hermanas, que están ahí para darnos visión, para ampliar nuestros conocimientos y para permitirnos emitir criterios lo más profesionales y apegados a la realidad ¿cómo es que queremos separarnos en un país tan pequeño, con un mercado laboral tan limitado y con los problemas de inseguridad en que vivimos?

Y si lo anterior fuera poco, buscan cómo meterle el pie a sus propios colegas, con celos de quienes levantan un proyecto o del reconocimiento público por su labor, generando polémica para dañar la imagen de otras personas a base de chismes y manipulación mediática.

Parece más importante para algunos poner a las personas en contra de otras que unir esfuerzos y crear lazos entre sus propios compañeros.

Y es que estas actitudes nos impiden en parte dedicarnos a lo que realmente tiene importancia, que es poner al servicio del país nuestros conocimientos y proyectar la imagen de nuestra profesión, sin importar quién firmó un documento o hasta el nombre escrito en una placa.

Compartiendo con colegas criminólogos / criminalistas

Quise compartirles esta foto tomada en México junto a otros colegas y que me motiva mucho, en esa oportunidad recuerdo estar sentada en una mesa, compartiendo vivencias y hablando sobre proyectos en común, cada uno con sus propios sueños desde sus emprendimientos, creando sinergias, sin miedo al éxito, sin envidias ni egos de por medio y motivados por un solo objetivo: Dar lo mejor de nosotros.

Quienes realmente me conocen y han trabajado conmigo saben que soy una idealista, algunos lo verán como un punto negativo pero para mí es un impulso, creo en la unión de esfuerzos y conocimientos, no nos veo mejor ni superior a otros colegas de ciencias hermanas, creo que todos tenemos mucho que aportar y que desde el individualismo y trincheras contrarias, no se resuelven los problemas que afronta el país en materia de inseguridad.

Yo celebro cada vez que veo a otros compañeros levantar proyectos, cada vez que salen en las noticias brindando criterio experto, cada vez que me entero que uno de los nuestros fue contratado en una organización o sale su nombre en el artículo de una revista o blog.

Todos tenemos mucho para aportar, pero para brillar, no se ocupa opacar la luz de los demás.